jueves, 29 de octubre de 2009

bajando a por tabaco,
camino por las calles de
este pueblo desconocido.

en un callejón en el que
no hay farolas
los televisores
de los inmigrantes
marroquíes
y el olor de
la harira

me transportan
a otra vida
en Larache
donde allí
sí que soy
poeta

y vivo
la vida
que siempre
viví.

martes, 29 de septiembre de 2009

harto de verlo todo del mismo color


A veces sólo hay que dar un pequeño empujón
para que las cosas dejen de estar en su sitio.

lunes, 14 de septiembre de 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

extraño mundo

en el que organizaciones
de ultraderecha
llevan a juicio
a jueces
por intentar
desenterrar
el peor crimen
cometido
en este país.

sábado, 5 de septiembre de 2009

(más de cien palabras)

más de cien motivos:


tenemos spaghetti-westerns,

tenemos cerveza que se calienta,

tenemos ron y

tenemos hielo,

tenemos ventiladores baratos,

asignaturas que no me da la gana de estudiar,

tenemos despedidas de soltero

a la vuelta de la esquina,

tenemos vecinos que gritan a sus hijos,

tenemos nobel

que se fuman solos,

tenemos fotos de viajes,

y sobre todo

la charla con los amigos,

la arena todavía en los zapatos,

tenemos novelas de más de 300 páginas,

dulces borracheras de a uno,

tenemos risas

y también tenemos....

"la bien pagá" antes del desayuno



viernes, 28 de agosto de 2009

2.

Después de este intermedio continúo contando el viaje:
La llegada a Chiang Mai, la capital del norte, fantástica: dos songthaew que nos dejan en mitad de la nada para coger un autobús que tarda cuatro horas en llegar.
A esa altura del viaje nos hemos acostumbrados a las mascarillas.

El sitio recomendado por la Lonely, afortunadamente lleno.
No pensaba pasarme ni un segundo rodeado de niñatos de vuelta de todo.
Chiang Mai supone uno de los chascos más grandes del viaje:
asquerosos guiris sin camisetas, deseosos de probar la carne tailandesa.

Se suceden los bares para extranjeros.
Y nosotros nos esforzamos en desaparecer.
Alquilamos una moto y nos subimos a Doi Suthep;
un templo fantástico en lo alto de una montaña.
Budas dorados, destino de tours; me río mientras veo las performances
que familias rubias hacen delante de monjes:
repiten un par de gestos y un monje les pone un trozo de cuero a los hombresa manera de pulsera;
un ayudante, a su vez, les pone un trozo de cuerda a las mujeres.
Esto le encanta a Maria Jesús.

A la vuelta nos cruzamos con un elefante por la carretera.

Los días siguientes recorrimos la ciudad y descubro una de las mejores librerías de segunda mano que he visto en mi vida: tenían un apartado para literatura beat.

También merece la pena comentar la mayor atracción de Chiang Mai: su enorme mercadillo que se extiende por todo un barrio de la ciudad. Una especie de Portobello tailandés. Fantásticos los puestos de postres y de gusanos y cucarachas para comer.

Las mañanas las dedicamos no obstante a zampar English breakfasts; en una de estas nos encontramos a una de las pocas españolas que encontraremos en todo el viaje. Tras un preambulo, nos comenta que acaba de bajar de Doi Suthep, donde ha realizado un curso de meditación, con voto de silencio incluido, durante diez días. Los ojos de María Jesús se salen de sus órbitas.

Curiosa esta manera de meditación que consiste en evitar todo tipo de pensamiento y dejar la mente vacía. Cada vez más asco por los iluminados. Aunque la chica era simpática.

Siguiente estación: Sukhotai.

lunes, 17 de agosto de 2009

(nada más penoso...)

... que encontrar a un amigo de mi juventud
y verme forzado a cenar con él,
y maravillarme ante lo estúpido de su conversación,
y escarbar algún nexo de unión,
y verlo haciendo lo posible por no pagar
("tú tienes más dinero que yo")
y levantárseme el estómago al ver los modales
de su hijo pequeño,

y recordar que hace sólo cuatro días que me enterado
de la muerte de uno de esos colegas
a los que no hacía falta llamar por teléfono
ni quedar para cenar
que aparecía por las noches
y me daba caña
y me decía qué chungo eres,
y hacíamos proyectos
y nos decíamos
a ver si nos llamamos.